Mugre

 


Jamás hemos entrado en contacto, no os engañéis.

Todo lo que has creído palpar o percibir a través de tu piel…es una ilusión.

Hay verdades que alguien debió callarse en su momento, que debieron ser sepultadas bajo la consideración hacia los demás, pero que salieron a la luz por pura egolatría.

“¡Mirad lo que he descubierto!”

El ansia de ser el más listo no se paró a medir las consecuencias de sus comentarios.

El ansia de darle sentido a una vida académica donde, por fin, se encuentra algo genial y único, no deja espacio a la prudencia.

¿Sabéis que?, Tan culpable es el primer bocazas, como los que nos hacemos eco de ello.

¿Qué hacer?, en mi caso no puedo evitar difundir una reflexión cuando me parece sólida y, sobre todo, cuando es un despertar de un guantazo.

Iba a decir “perdón” antes de seguir pero voy a decir…”de nada”.

Jamás hemos entrado en contacto.

Es todo una ilusión necesaria.

Desde el descubrimiento del átomo, la humanidad sabe que el límite de la piel del ser vivo con el mundo exterior, no es una línea.

El límite de tu piel con el exterior, no es una frontera definida.

A nivel atómico, hay una última “fila de soldados”, no muy juntos, pero implacables.

La cosa se complica cuando coges una taza, empujas un carro de la compra, o le pegas una colleja al pardillo del cole.

Todos esos “Objetos” exteriores TAMPOCO tienen una frontera definida.

Y aquí llega la interacción…El Uroboros.

Mi mano “toca” una taza.

Si realmente hubiese contacto, contacto real, parte de mis átomos pasarían a formar parte de la taza…entrelazándose en millones, y la taza con los míos.

Millones de reacciones atómicas entre dos materiales totalmente distintos, darían lugar a nuevos enlaces atómicos, en cuestión de milésimas de segundo, solo por mantener la estabilidad.

Pasaríamos a quedar fusionados con la taza de por vida. Una nueva entidad.

Entonces ¿por qué no soy una especie de ser amorfo, donde todo lo que he tocado se ha convertido en parte de mí?

Sencillo…Jamás hemos entrado en contacto.

Los átomos reaccionan repeliendo el contacto con los demás objetos.

Evitan la fusión.

La “presión” que tú percibes al coger la taza, es resultado de cargas positivas y negativas repeliéndose.

Todo lo que has tocado en tu vida…no lo has tocado…ha sido repelido por tu cuerpo, presionando hacia dentro el resto de tejidos.

¿Esto importa?

¿Es relevante?

¿Me afecta en algo?

...

Decídelo tú…

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