El efecto 'Gárgola' - Eterna novatada


Hace poco alguien me dijo, alguien de fuera de España, que lo curioso de las chicas de aquí es que por la noche te acuestas con una y por la mañana te levantas con otra. Ojalá fuese lo que parece en primera instancia, doble oferta nocturna, pero no, se refería a la ya acostumbrada metamorfosis de la que todos hemos sido victimas alguna que otra vez.

La verdad es que me hizo pensar (cosa rara) en que tal vez, y solo digo tal vez, existe un sitio mejor donde las chicas, ya de por si difíciles de conseguir por la noche, mantienen sus cualidades en el transcurso de una velada e incluso por la mañana. Apreciado paraíso sin incertidumbre cuya entrada nos ha sido vetada por alguna desdicha del destino. Relegados cual Sísifo al eterno trabajo sin recompensa, con el mismo y amargo final en cada ocasión, vuelta al origen.

Para los que ya habíamos detectado este tipo de 'cambio' en el aspecto de las féminas se definió en su momento lo que hoy en día se denomina y enseña como el 'efecto gárgola'. Previa recomendación de no tomar a broma en absoluto esta enseñanza, puntualizaremos que su doble consecuencia es tan maligna que, llegado el caso de afectaros, viviréis grandes penurias durante un tiempo prolongado.

Tras conseguir el apreciado trofeo nocturno, la chica, habiendo invertido probablemente gran cantidad de tiempo y sin lugar a dudas una desproporcionada cantidad de dinero, pasamos a la acción. Algo que ha costado tanto debe ser amortizado con creces, por lo que nos disponemos a no dejar centímetro cuadrado sin 'examinar'. Hasta aquí todo correcto, atendiendo al grado de pericia de cada espécimen los frutos pueden ser más o menos valiosos, pero hasta el mas tonto consigue llevarse una alegría.

Amigos, el problema viene después. La primera y única premisa del 'efecto gárgola' es; no permitáis bajo ningún concepto, no importa la distancia al hogar, las horas, el cansancio por la faena bien lidiada, el 'buen rollo' o lo que Dios quiera que se os pase por la cabeza, que se os haga de día con la susodicha al lado. ¡Jamás! debe amaneceros y estar aún al lado de nuestra víctima. Con la luz del sol desaparece toda la 'magia' de la noche, la complicidad no dicha, la borrachera desciende considerablemente con lo que comenzáis a ver con los tristes ojos de la realidad a la reciente victima y lo que es peor, la luz del sol ayuda a que ni un solo detalle quede oculto tras esa especie de amalgama marrón que hace 3 horas era maquillaje y que ahora es una mezcla de rimmel, pintalabios y babas de ambos. Pero esto no es lo peor del efecto gárgola, sino que ella tiende a incluir mentalmente esa situación bajo la luz del amanecer como parte de su vida, tan suya como la compra que hace en el super por las mañanas. Está abrazada a vosotros y se empieza a convertir en piedra lentamente hasta que no hay dios que la suelte de ahí hasta 3 meses después, tras miles de indirectas, directas, circunflexas y esquivas de todo tipo.

Podemos intentar ligar, sí, podemos conseguir ligar, bien, podemos pegarnos el fiestón en una sola noche, genial...pero NO OS QUEDEIS MÁS DE LO NECESARIO y por dios, NUNCA HASTA QUE AMANECE o la habréis cagado del todo.

A veces es duro, sobre todo por el chantaje psicológico de ellas, tildándonos de cabrones en insensibles, pero tened presente que solo buscan su ansiada luz del sol para realizar su transformación granítica y quedarse como una losa sobre vuestras vidas. NO CEDAIS, no está mal marcharse de la vera de alguien a quien conocéis bastante poco, es lo lógico y recomendable. Ni siquiera os paréis a razonárselo, simplemente decid:

"Si no es por tí, es por Sísifo"

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