Infidelidad, la hermana fea del éxito - 'El bistec'


Un hombre sale del trabajo a la hora de la comida y busca en soledad un lugar decente para almorzar dentro de las posibilidades económicas que le define la parte de su rutina a la que últimamente él mismo llama "mierda de curro".

Encuentra un restaurante no muy poblado donde, para su sorpresa, sirven un bistec que sabe a gloria...jugoso, grueso, con el toque perfecto de sal gorda y una copa de excelente vino. Puesto que el precio no es excesivo y el nivel de calidad del hallazgo supera toda expectativa, nuestro hombre decide hacerse asiduo al restaurante.

Día tras día acude al lugar y solicita el bistec que ha seguido manteniendo sus altas características a lo largo de sus visitas. El hombre está más que satisfecho con su descubrimiento y más aun si cabe tras comprobar la continuidad de las prestaciones.

Tras algo más que un tiempo y menos que un periodo, un día, un día igual que el resto, el hombre acude al restaurante dispuesto a saborear su ya deseado bistec. En el momento de pedirlo el camarero le informa que si lo desea, sin coste adicional, puede acompañar el plato con una nutrida guarnición de zanahorias en rodajas, tomates cherry, maíz y un toque de lechuga. Añadiendo una salsa a la pimienta el resultado es excepcional. Nuestro protagonista no puede creer la infinidad de sensaciones, sabores y matices que siente con su plato favorito. Indudablemente ha alcanzado un nivel mucho más alto que el que ya tenía conferido.

Al día siguiente la oferta de guarnición y salsa continua, por lo que continua igualmente el inmenso deleite recibido a la hora de la comida. Día tras días el completo plato llega a la mesa y día tras día es disfrutado como la primera vez. Definitivamente está delicioso.

El calendario avanza y un buen día al llegar al restaurante y solicitar el apreciado manjar, el camarero le comunica con cierta pena que, sintiendo el inconveniente, se ve obligado a darle a elegir entre un plato solo con la guarnición y la salsa o un plato con el bistec, tal cual lo había conocido al principio. Tras un tiempo de reflexión mínimo, y un rostro bastante apesadumbrado el hombre murmulla que prefiere el bistec evidentemente. El plato le llega a la mesa y el hombre lo come con la mirada absorta en el infinito y la carne acumulada en un carrillo. Es el mismo bistec que antes le hizo vibrar y desear la hora de la comida y probablemente con el tiempo lo vuelva a apreciar así, pero el estado de ánimo actual no es el mismo...hará falta tiempo.

En una relación de pareja, siempre está claro qué es lo importante, quién es la parte importante y la que merece toda nuestra atención. Pero aderezar la relación con una serie de "guarniciones" es algo tan recomendable como beneficioso para ambos. El estado de ánimo es más positivo, las ganas de hacer cosas son más en la pareja, el sentimiento de realización aumenta y el vinculo, lejos de debilitarse, se refuerza enormemente.

El miedo a la pérdida es irracional puesto que, en el momento de la elección, todos tenemos muy claro que se come de bistecs y no de rodajas de zanahoria, será un momento algo gris tal vez, una pérdida de todas esas ventajas que acabamos de mencionar, pero siempre la lucha caerá del lado de la parte importante. Si se tambalea la base, instantáneamente los elementos añadidos se desprenden como castañas maduras y desaparecen. Por tanto no debemos temer ser desplazados por los escarceos amorosos de nuestra pareja.

Explorad la infidelidad como opción, tiene mucho que ofrecer y poco que llevarse.

Comentarios

  1. Anónimo6:52 p. m.

    Hasta leer esta entrada estába plenamente convencido de recomendar su blog a mis amigos. Es usted despierto, se expresa muy bien y coincido en muchas de sus afirmaciones, pero esto no lo veo claro.
    El dolor que genera una infidelidad supera en la mayoría de los casos los "supuestos beneficios" que, según su opinón, conlleva tener una aventura. La pareja es sagrada, el compromiso un vínculo admirable y la fidelidad un valor, desgraciadamente, poco valorado. Si no se puede aguantar usted las ganas de ligar hágalo, pero no teniendo pareja, me parece que es una falta de respeto a la compañera (o al compañero) que solo va a llevar tristeza a sus vidas.
    Otra objeción, sustituir a un amor, pareja, compañera o llámela usted como quiera con un filete me parece una falta de tacto enorme, aunque se trate de una metáfora para que lo entienda hasta "Curro el último peón de Dragados".

    Discúlpeme usted que firme esto desde el anonimato, pero no me gusta enfrascarme en discusiones sin sentido que acaban sin solucionar nada. Tiene usted toda libertad y derecho a eliminar mi comentario. Le animo a que cambie de opinión sobre este tema y a que continúe desarrollando este don tratando de mejorar el mundo que le rodea.
    No le de usted piedras a los que no tienen argumentos para defenderse, al final las acaban usando para lo que no deben.

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  2. Cualquier comentario y opinión es siempre bien recibido. Cuando escribo no espero que todo el mundo comparta mis conceptos, solo intento comunicar, nada más.

    Por tanto se agradece tu comentario, amigo anónimo, todo lo que sea aportar es siempre una buena acción.Espero verte más por aquí.

    Saludos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares