Los anillos invisibles


Cuando tuvo lugar aquella memorable frase en los 'Oscars' que decía "...¡Volver a empesar!!!" ninguno nos dimos cuenta de la gran enseñanza que recibíamos de forma instantánea mientras nos invadía la estúpida alegría que inunda al necio cuando los éxitos de los demás le parecen mayores que los suyos propios.

'Volver a empezar'...que gran frase, que definición tan brutal de la trampa en la que vivimos, la vida misma. Sin embargo seguimos sufriendo y sintiéndonos engañados cuando somos forzados por acaeceres incontrolables del destino a repetir alguna tarea que ya hicimos en el pasado y que ahora, una vez más, tenemos que iniciar desde cero...desde cero ganas y desde cero motivación.

Buscar trabajo, comenzar una relación, buscar piso, encontrarte con un atasco...son tareas que cada vez que hay que ponerse con ellas dan más pereza y cada vez cuesta más afrontarlas con decisión y positivismo. Estamos hartos, cansados de que estas tareas no desaparezcan de una vez del mundo, que encontremos de una vez el trabajo definitivo o que este atasco sea el último en la vida...pero no lo son, y siempre toca empezar de nuevo, buscar de nuevo esa energía que cada vez notas más escasa en todo tu ser.

Hoy yo mismo he tenido que volver a empezar. Me he sentado una vez más ante mi blog, he cargado la página de nuevo y he tratado de ordenar mis ideas como siempre antes de escribirlas aquí. De hecho he vuelto a pulsar la "L" y la "o" como tantas otras veces para escribir el título. He seguido tecleando y de vez en cuando me he rascado la cabeza mientras buscaba las palabras precisas para comunicarme con vosotros. En un momento fugaz he empezado de nuevo a cerrar los ojos para abrirlos rápidamente en un gesto que llamamos parpadeo, y Dios sabe cuantas veces lo habré repetido sin darme cuenta, sin verlo, sin notarlo, totalmente invisible a mis sentidos. Probablemente haya llenado los pulmones de aire y los habré vaciado a continuación cientos de veces sin apenas apercibirme de ello y seguro que mi corazón ha elaborado su 'sístole' y 'diástole' habitual aunque yo no lo haya pensado.

Que irónica vida ¿cierto?, cada mañana nos preparamos el café, damos la luz de la cocina empezando de nuevo nuestro movimiento de dedo hacia el interruptor. Calentamos la leche, nos vestimos como hacemos siempre y, puesto que no dormimos vestidos, cada mañana hay que empezar de cero, cada vez es lo mismo y no hay ningún trabajo adelantado, pero lo hacemos.

Bajar a la calle, caminar, pensar hasta hablar es empezar de nuevo. Desde el más simple estornudo hasta echar gasolina conlleva una enorme cadena de tareas con las que hay que volver a empezar, y las hacemos. Toda nuestra existencia consiste en volver a empezar, cada aliento, susto, risa o exclamación es volver a empezar.

Sin embargo solo prestamos atención a un mínimo número de tareas que nos desagrada hacer de nuevo, nos deprime o nos enoja repetir labores una y otra vez porque nos hace sentir inútil, cuando no hay motivo para ello. Sencillamente es la vida, son parte de los infinitos ciclos que realizas a cada instante y que tus sentidos no ven ni perciben. Te fijas en ellos porque son más grandes y suceden con una frecuencia mucho menor, pero son parte de tus anillos, parte de tu vida, del sentido o sinsentido que la acompaña.

¿Qué nos queda?. Nos queda evolucionar. Medir la vida por los sensaciones que atesoramos a su paso, los pensamientos y las conclusiones que podamos obtener de una existencia tan poco definida como la nuestra. Vivir repitiendo tareas no es absurdo en absoluto, es la excusa que se nos ha dado para relacionarnos, compartir y alimentar nuestras experiencias. Los anillos solo están ahí para movernos del sitio, no los odiemos ni despreciemos, aprovechemos las situaciones que nos brindan para encontrar nuestro particular sentido a la existencia humana.

Lo único que no repetiremos nunca es la primera vez que tenemos una sensación. Busquemos eso entonces y enriquezcamos nuestro ánimo.

De nuevo he vuelto a terminar.

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