Condenados al arte


Esta es una de las pocas veces que escribo sin tener público desde hace un tiempo.

Esto lo hacía cuando tenía unos 29 años en este “blog” (suena a rancio pero, sigue ahí en la nube)

Escribir sin esperar que nadie te lea de forma especial tiene una aproximación diferente.

Elimina esa ‘auto-duda’ sobre si lo que escribes es auténtico o sólo algo que la gente quiere recibir.

Lo que escribes ¿es sincero o solo un ansia de aplausos?

Después de casi 19 años escribiendo pensamientos de forma algo torpe, hay una cosa que tengo clara.

Da igual.

Publicar tu forma de ver la vida no es necesario. Puedes escribir, pintar o componer canciones solo para ti…en tu casa.

Con eso ya consigues la fase 1. Sacar fuera algo que necesitas que salga.

Entonces…¿Por qué airearlo?. ¿Por qué exponer una parte de ti a un número desconocido de personas?

¿Por qué no dejarlo estar en tus notas al lado de tus tostadas del desayuno, de la caseta de tu perro o de tu disco duro?

¿POR QUÉ?

Y la respuesta que yo he entendido es que, cualquiera que pone el corazón en algo. Cualquiera que no ejecuta simplemente una tarea robótica, sino que la moldea.

Le está aplicando una parte de sí mismo, y eso convierte esa tarea en un anuncio.

¿Hay alguien que sienta algo parecido a lo que yo siento?.

¿Hay alguien que sienta algo?...

¿Hay alguien?...

Cuanto más creas, más auxilio pides. Y cuantas menos respuestas recibes (tal vez algunos aplausos), más necesidad sientes de volver a intentarlo.

Un cuadro, una canción, un edificio…cuando sale del corazón solo quiere que alguien responda al teléfono.

El arte no es más que una palabra para la soledad y la angustia.

El arte es la condena a la que no se le ha sabido dar nombre y, en lugar de socorrerla, se le ha aplaudido.

Una persona desesperada por recibir una respuesta, desaparece y deja detrás muchas llamadas que el resto de personas llaman ‘obras’.

El momento en que alguien te mira de esa forma que conecta con tu ‘angustia cómica’, aunque sea durante dos segundos, ese momento lo vas a recordar de por vida. 

En el fondo, dejarse llevar por la inercia de la rivalidad ayuda (y mucho), no solo a pasar los días, sino a buscar metas a corto plazo que, a su vez ayudan a buscar nueva rivalidad.

¿Es rivalizar el motor principal de levantarte por la mañana?

Lo veremos…Bienvenidos


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