La soga
Te levantas un día de la cama porque el despertador suena...
Te sientas en el borde del colchón y piensas "Cuántos días más de esta mierda". Te miras los pies, hinchados como globos y...todo da asco.
Vuelves los globos de los ojos hacia dentro y entonces ves la verdad. El tiempo regalado te está avisando...Va quedando menos....
En ese momento agarras el colchón con las uñas y piensas "Pues me vais a tener que echar de aquí a hostias".
La pesadilla del tonto que desde pequeño le hacían callar solo con una zapatilla, vuelve.
El problema de ser ocurrente es que tú mismo te pones la soga al cuello. Consigues un número de acólitos notable con tus primeras aportaciones, sea pintura, música, cocina o braille.
La movida viene cuando los suricatos que has creado, esperan más, y más, y más, y siempre mejor. Es tu mérito, y tu culpa.
Nadie es genial ni inútil siempre, pero al genial por un minuto se le exige serlo a cada momento que yo me aburra. Es un ciclo en forma de ocho ∞.
Crees que sabes hacer algo especial -> Decides mostrarlo en público -> Al público le gusta -> No haces nada más. -> El público está expectante -> Te inventas una mierda con prisas -> El público se divide en gustos -> Te esfuerzas y haces algo notable -> A nadie le gusta -> Te da igual, porque crees que sabes hacer algo especial...
Al final lo que importa es que, en cada vuelta del 'aleph', te
sientas un poco mejor.
Lo que importa es entender que cada vez que mires esos pies van a ser más feos. Que cada vez que agarres el colchón vas a tener menos fuerza. Cada vez que te preguntes "de qué va esto", lo tengas más claro.
Piensa a corto y la vida pasará en un suspiro.
Piensa a largo
y la vida será una fiesta.
¡Nos vemos!



Comentarios
Publicar un comentario