Cúpula de paz

 


Llevamos una linterna para iluminar a partes iguales lo que viene y lo que dejamos atrás.

Es un círculo de luz que nos protege de olvidar, y a su vez de lo que vendrá.

Es más bien un farol colgado de un palo, en un mundo de oscuridad.

Mirando tus pies, con lo que alcanza esa luz, consigues avanzar buscando un lugar mejor.

Con el tiempo, sin encontrar ese ‘lugar mejor’, te acostumbras a caminar tomando decisiones en base a lo que ese círculo de claridad, (siempre mirando muy de cerca el suelo), te deja ver…y...recordar.

Pero no eres idiota, sabes que el foco de luz se puede mover, alumbrando en cualquier dirección, da igual si tiene sentido o no.

Ya tienes la idea, pero es solo el comienzo del ‘regalo’ de ser persona inquieta.

¿Hacia dónde alumbras?

La opción principal es “¡Pues hacia adelante!”…

La opción principal casi siempre es mala idea.

Los Fenicios sabían si estaban derivando por corrientes marinas, observando la estela del barco en relación al rumbo que querían llevar.

¿Te están desplazando de tu ruta para que, mientras persigues tu objetivo, se aprovechen de tu energía?

Decimos muy a menudo “Persigue tus sueños”

Eso sería en un mundo ideal. Un mundo sin parásitos de esos que jamás tendrán una idea propia.

Esos que ven a alguien hacer algo diferente y dicen “Vaya tela de gente”.

Pero…si te sale bien alguna de tus chaladuras.

Si por alguna casualidad un colectivo amplio aplaude alguna de tus creaciones…¿Qué pasa?

Esos parásitos se pondrán la careta del Carbono 14.

 “Yo siempre estuve aquí”.

Hay que pulir la frase diciendo:

“Persigue tus sueños…pero vigila la cola que vas dejando, porque hay cadáveres que caminan, y  caminan algunos que deberían ser cadáveres”

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